La Biblioteca Municipal homenajea al padre del Cubanito

El periodista Zenaido Hernández nos relata cómo se gestó una de las canciones más cantadas en Carnaval: el Cubanito. Sobre su creador, Mingorance, se puede visitar una exposición en Santa Cruz de Tenerife, hasta el 18 de abril.

Mingorance, don Eladio Nicolás Mingorance Camacho está en la historia de nuestro Carnaval. Ese popular reconocimiento se lo ha ganado a pulso y a pie. Lo ha conquistado sin hacer ruido y con muchas dosis de dignidad, que en su caso va unida a una generosidad sin límites.

Un buen amigo me dijo algo que al paso del tiempo he ido valorando y que comparto. Fue no hace mucho cuando ante un acontecimiento aparentemente cotidiano aseveraba que no existen casualidades sino jesualidades. Yo creo que algo de eso rodeó la vida de este chicharrero que nos dejó el Domingo de Carnaval de 2024 y que nació un Sábado de Carnaval de 1928.

Eladio Nicolás Mingorance, de niño y de mayor.

A Nico Mingorance lo recordamos especialmente por el acierto que tuvo de encontrar, en la canción del habanero Miguelito Valdés (Mr. Babalú), el cauce pegadizo para proyectar las chispeantes muestras de ingenio y humor que ha sabido sembrar en el devenir de  la vida cotidiana. El vinilo que contenía ese tema llegó a las manos de sus amigos, compañeros de chanzas y de ocurrentes picardías y pronto se adhirió al entorno alegre de la Nifú-Nifá, la Afilarmónica que supo despertar ilusionadas sonrisas en el repertorio de las murgas.  Su alegre estructura venía a empatizar directamente con anteriores melodías a las que acudían las formaciones predecesoras, como la de El Flaco, que, al compás del tunda tunda, recorrían las calles para, de trecho en trecho y en corro, interpretar sus atrevidas letras, que brotaban al compás de un ¡ay chiviri chiviri chiviri, ay chiviri chiviri con!, y que daban paso por igual a otras que se asentaban en el No me mates con tomate, Saiz de Baranda, Cheli te quiero y muchas más de similar reclamo.

El Cubanito, que en el Carnaval de 2025 cumplió el 60 aniversario de su aparición isleña, se afianzó con inusual garra, para convertirse en un referente indiscutible de la Fiesta y cabe decir que, además de ser pieza imprescindible en el repertorio anual de la Nifú-Nifá ha trascendido sin límites en el espacio interinsular,, hasta el punto de que en los colegios de todo el Archipiélago y en muchas murgas, se ha adoptado con inusual garra, por lo que no cabe duda podemos considerarlo como una expresión compartida del carnaval canario. Quien se lo iba a decir a Miguel Ángel Izquierdo Valdés, su creador, autor de más de 400 melodías, que llegó a formar parte de La Sonora Matancera coincidiendo con la carrera inicial de  Celia Cruz, la Reina de la Salsa.

La Biblioteca Municipal Central de Santa Cruz de Tenerife, que tiene su sede en el TEA, ofrece hasta el día 18 de abril la exposición Nicolás Mingorance. El padre del Cubanito. La muestra reúne un valioso legado que la familia del homenajeado ha donado a esa institución de todos, entre ellos la amplia colección de libretos de la Afilarmónica y otros muchos elementos que dan cumplida cuenta de la amplia dedicación y atención que prestó a lo largo de toda su vida a ese cauce expresivo, incluyendo instrumentos, y piezas de su incansable pasión por el coleccionismo. La exposición viene a dejar inequívocamente claro que Nicolas Mingorance nació y vivió por y para el Carnaval.

En la charla de presentación de la muestra que tuvimos el honor de ofrecer junto a su hija María del Carmen Mingorance Rodriguez, se destacó de la dimensión humana y de las inquietudes con las que se distinguió Nicolás Mingorance.  Su nacimiento en 1928 en el santacrucero Monturrio, en la calle de Serrano, sus iniciales pasos y juegos en un periodo histórico que se vio duramente afectado por el Golpe de Estado y la Guerra Civil, que en su caso supuso el lacerante efecto al quedar su padre Nicolás Mingorance Perez, concejal del Ayuntamiento y destacado sindicalista, detenido en Fyffes y luego deportado a la colonia penitenciaria de Rio de Oro, en el Sahara Español, y su madre Carmen Camacho Díaz, encarcelada en la prisión de Mujeres, en el barrio del Toscal, donde fallece en 1937. Como otros muchos Nico Mingorance pasa a formar parte de la llamada Generación de la Herida sin bien ese duro periodo que marca su infancia y juventud no deja resquemor alguno y lo sabe superar con esfuerzo. Con 9 años, serán sus tíos quienes le van a tutelar instándole en sus estudios, que cursa inicialmente en el Instituto  de Enseñanza Irineo González y que pasa luego a la Universidad donde cursa los estudios de Ciencias Químicas, que se verán interrumpidos por necesidades laborales.

El deporte y el coleccionismo le acompañan en todo momento. En la Universidad de La Laguna destaca tanto en el atletismo como en el futbol, pero será en el baloncesto donde mide su agilidad suprema, participando durante doce años en el Hernán Imperio, que tuvo su sede en la Ciudad Juvenil, y que en 1958 se proclamó campeón de Canarias y en el que igualmente milito Elfidio Alonso.

Los vecinos de El Duggi tuvimos el privilegio de escuchar, en las invernales noches de 1965, la primicia de El Cubanito de la Fufa, que venía ensayando en el depósito de la Ferretería el Martillo, que pretendía a la familia del director Enrique González, en la calle Baranchillo esquina Alfaro y que, ocasionalmente, se trasladaba ese año a El Monturrio, donde por igual le confeccionaban el traje, a cargo ese año de una prima hermana de Mingorance. La alegre melodía del Cubanito sonaba desde el patio del Colegio San Fernando, cuando la urbe se preparaba ansiosa para disfrutar de las V Fiestas de Invierno. Desde las primeras cuartetas y hasta uno días antes de su fallecimiento, año tras año, Nico Mingorance no dejó nunca de aportar sus letras, entre ellas los cubanitos que inicialmente tomaban cuerpo, como estos que se repartían en hojas volanderas, pues la timorata aunque diestra tijera de la censura evitaba que apareciera en los libretos: Otro año que ha pasado/ sin saber nada seguro/ no tendremos Teresitas/donde remojar el cu…o”, De noche en Santa Cruz/ todo está muy oscuro/ como no me lo iluminen/ habra que taparse el cu….”

La Biblioteca Municipal es depositaria del inmenso regalo que Maricarmen Mingorance ha hecho al pueblo chicharrero, documentos que describen el palpitar de inquietudes que prevalecieron siempre en el quehacer de su padre, un chicharrero que atesoró amistades y que transitó por la vida estrechando saludos y cosechando afectos. Con la exposición que este año ha dedicado al Padre del Cubanito la Biblioteca da continuidad a su  proyecto de difusión de los Fondos Patrimoniales, que en este periodo del año se orienta particularmente a la popular fiesta que, en ediciones anteriores, ha dedicado a la Historia del Carnaval en el siglo XVIII y a Los Espacios del Carnaval: Teatro Guimerá, Plaza de Toros y Plaza de España, dedicando en todas las muestras ingenio y atención a nuestro patrimonio, algo que distingue al director de esa institución Francisco Sáez de la Cruz y el equipo técnico en el que se encuentran Mercedes Amador y María del Carmen Mendoza.

Parte del rico material donado por Maricarmen Mingorance, y que puede verse en la Biblioteca Municipal de Santa Cruz de Tenerife.