En Carnaval, el trueque es un arte

La periodista Natacha Llarena ha hecho inventario, tras acabar el Carnaval chicharrero. ¿Ustedes también tienen accesorios y objetos carnavaleros con historia?

¿Ustedes hacen inventario de complementos y disfraces antes de guardarlos? Dirán que por qué les hago esta pregunta. Un día les dije que una carnavalera pro tiene en su casa todo lo necesario para improvisar un disfraz. Y no porque lo compre, sino porque hay un misterioso acuerdo en la nocturnidad del carnaval que hace del trueque un arte.

Así, a lo largo de los años, he logrado componer una pequeña colección de marabús, tiaras, sombreros, micrófonos. Por no hablar de collares, pendientes o, incluso, una cestita muy mona regalo de una Caperucita Roja.

Y les aseguro que todo eso lo he utilizado en algún momento; todos esos complementos con una historia detrás, a veces no recordada pero siempre muestra de que disfrutaste de la noche más extravagante.

Otra cosa que guardo desde hace quince años es una riñonera. Importante para llevar tus cosas y que pega con todo. Y si no pega, da igual, porque me salió buena. Al igual que los “tenis de carnavales”. Si hablaran…

Y ahora, con los disfraces lavados, guardados y colocados en el altillo, pensamos en el año que viene. En el Carnaval de 2026, el de los Ritmos Latinos. Será un nuevo año, un nuevo Carnaval. Lo que nunca será es uno más.

Porque ya lo decía Celia Cruz, la reina de la salsa; nuestra reina: la vida es un Carnaval. Esa canción que siempre nos levanta el ánimo y que suena en cualquier momento, refleja el sentimiento de muchos. Y sobre todo cuando llega febrero.

Pero el carnaval es una forma de vida. Habrá años que te apetecerá salir más o menos; otros en que decidas hacerte un disfraz de diseñador o simplemente tirar de esa colección de complementos. O, incluso, puede que te pierdas una parte del carnaval de la calle porque te sale un viaje o coincide con otro evento. No pasa nada, son ciclos. Se los digo yo.

Aún así, siempre está ese nervio, esa jiribilla que te recorre la espalda. Esa marca en el calendario que te recuerda que se acerca la mejor época del año.

Cerramos el altillo pero siempre se vuelve abrir. Por eso “Sigan Bailando” y no solo en febrero.