¡Hola! Espero que cuando recibas esta carta te encuentres bien. Si la estás leyendo es que estás viviendo y, espero, disfrutando del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife.
Es una fiesta fantástica. Es de interés turístico internacional; tiene un impacto económico y divulgativo que pocas campañas de publicidad pueden conseguir. Hay toda una industria creada. Está lleno de color, luz, brillo.
Pero, ¿Sabes lo que hace grande el Carnaval? La calle. Los concursos y galas son importantes pero la calle… Eso sí que marca la diferencia.
A veces pienso en lo que ha cambiado la fiesta en los últimos años. Ya no quedamos en Maya o amanecemos a ritmo de merengue en el Kiosko Numancia. Ya no salgo todos los días, porque aquello de «hasta que el cuerpo aguante» ahora es «salgo dos días pero a tope». Eso sí, lo que no ha cambiado nada es mi amor incondicional por el Carnaval. Los nervios del día de la Cabalgata y la «bajona» del Domingo de Piñata porque ya se acaba o el perrito de fin de la noche en la Plaza del Príncipe.
Es curioso cómo muchos de mis mejores recuerdos están vinculados al carnaval. En un viaje por el camino de la nostalgia recuerdo aquellas galas en la Plaza de España; letras completas de murgas; el disfraz de dálmata que me duró tres años (aún lo tengo guardado en un altillo). Las visitas a la feria para salir molidas de la Movida, mareadas de la Barca Vikinga o las risas de los toros mecánicos al ritmo de «En una tribu comanche, jau, jau, jau» (si lo has leído cantando te convalida puntos carnavaleros).

Da igual si llevas un año pensando y diseñando el disfraz o improvisas a último momento, ya que el carnavalero pro tiene en casa de todo para salir como la mejor mascarita. Lo que cuenta, lo que sientes, son las ganas de disfrutar. De salir por la calle y encontrarte desde animales de peluche, pelucas despelujadas o vikingos. De reencontrarte con los amigos carnavaleros o conocer a nuevos incondicionales. En incluso conocer el amor verdadero o aquel que dura lo que duran dos piezas de hielo en un whisky on the rocks.
Porque una fiesta que no paró nunca; que dio luz a los tiempos más oscuros, seguirá haciendo feliz a todo aquel que quiera pasarlo bien.
Querida carnavalera, ¡Qué suerte tienes de poder disfrutar de nuestro carnaval!





