¿Te acuerdas de la gala de Egipto?

La periodista y carnavalera de corazón Natacha Llarena analiza las luces y sombras de la Gala de Elección de la Reina Adulta de Santa Cruz de Tenerife 2025.
Varios componentes de orquestas canarias realizaron una actuación conjunta.

Yo me declaro fan incondicional de la trilogía original de Star Wars. Por la historia, por cómo está contada y porque, con muchos menos recursos y en una época en que todo era impactante, logró convertirse en un referente del que todo el mundo se acuerda. En mi opinión, han venido después seis películas más, con más dinero, con más efectos especiales y mejores, pero con menos emoción.

Y ustedes se preguntarán a santo de qué viene esto. Pues la analogía me viene al pelo. En el año 2025 aún seguimos recordando galas como la de Egipto (1989), el Cine (1992) o el Espacio (cómo olvidar a Chayanne en el año 2001). Y hablo de las temáticas, porque siguen en nuestra memoria las maravillosas galas de la Plaza de Toros, más humildes pero llenas de sentimiento.

Mucho ha llovido desde entonces. Se han cometido errores; se han solventado. Se han intentado buscar fórmulas más imaginativas, más visuales e incluso, a veces, más teatrales. Pero lo que no me esperaba con la Gala de 2025 es que volviéramos a una fórmula sosa, sin carisma y sin dinamismo. Y eso con una temática que, seamos sinceros, da mucho juego.

Comenzó la gala con la famosa y siempre controvertida obertura. Siempre expectante porque marca no sólo cómo va a ser la Gala, sino cómo vas a conectar con ella. Floja, no puedo decir otra cosa. Cantantes con un talento maravilloso, bailarines estupendos y acróbatas que ponían los pelos de punta, pero ¿en conjunto? No funcionó.

De repente, bailarines de claqué; música de Carnaval, y se cierra este bloque con un We are the World en español. Sí, la mítica canción creada para recaudar fondos para luchar contra la hambruna en Etiopía en 1984. WELL… Mucha idea y poca ejecución. Y llega la actuación de la FuFa. ¿Por qué?

La murga sobre el escenario.
La Nifú Ni fá, en la Gala de la Elección de la Reina Adulta de Santa Cruz de Tenerife 2025.

Tras cada pase de candidatas (tranquilas que se merecen un apunte aparte) se ve la difícil decisión de cómo encajar a los grupos de carnaval. Primero, Caña Dulce, primer premio de Agrupaciones Musicales; las Rondallas, que cada vez me gustan más). Yo le daría una vuelta de tuerca a su presencia en la Gala, necesaria (qué maravilla las Rondallas del Carnaval cantando todas a una eso de “bendita mi tierra guanche”, en 1989).

Varios minutos después, la música del Carnaval, la salsa, el merengue, llenan el Recinto Ferial y se nos pone el cuerpo de fiesta de calle. De ahí a un número de humor que, teniendo un pase, no pintaba nada, y la actuación de la murga ganadora del concurso de este año: Trapaseros. Un error volver a una actuación en lugar de volver a ver a todas las murgas, con sus fantasías, y con un pasacalles común (eso sí, bien ejecutado y no de cualquier manera).

Llegan las comparsas, y, quizás, uno de los principales errores de la noche: sacarlas poco, tarde y mal. Cariocas aprovechó sus minutos sobre el escenario, demostrando por qué son lo que son. Pero qué oportunidad perdida por parte de la organización de volver a llenar de luz, color y pasión el recinto, con todas.

El broche de oro de la parte festiva lo puso Orishas. Cinco años después de su canción del Carnaval, poniendo más magia a Santa Cruz, los cubanos levantaron un recinto con ganas de disfrutar y con pocas razones para hacerlo.

Santa Cruz de Tenerife ya tiene reina

Vamos con las protagonistas. Maravillosas todas, no se puede decir otra cosa. Hay mucho trabajo detrás por parte del equipo de diseño y por parte de la candidata. Cada año hay que intentar dar un paso más en la creatividad, en la imaginación, en los materiales y colores. Pero a veces da la sensación de que está todo inventado porque desde hace unos años hay un patrón común: colores pasteles; mucho brillo; diseños circulares 360º y muchos animales. Y esto no es una crítica, al contrario. Todos los diseños son espectaculares. Pero no hay un factor sorpresa.

Lo que sí es una crítica por mi parte, y no me cansaré de repetirlo, es la elección musical a la hora de presentar a la candidata. Desde óperas hasta canciones melódicas, algunas sí, con un punto moderno, pero ¿alguna canción alegre? ¿Están prohibidas? Me encantaría saber si hay un motivo secreto para esas elecciones.

Y por fin llega el momento. Vamos a tener nueva reina. Nervios, intriga. ¿Será la que a mí me gusta? ¡Señorita…Elizabeth Ledesma Laker! Y el recinto, vibra, aplaude ante el diseño de Alexis Santana. Porque es espectacular y se lo merece.

Suena eso de “Santa Cruz de Tenerife… Ya tiene Reina” (¿les he dicho que uno de mis sueños es poder decir esa frase en la Gala? Guiño, guiño) y, a pesar del tedio, de si nos ha parecido bien o mal lo que se ha hecho, ya nada importa porque tenemos nuestra reina y poque ya, ahora sí, contamos las horas para el Carnaval de la calle.

La gala de 2025 no es la peor de la historia. Pero no ha mejorado ni innovado nada. Se ha vuelto a fórmulas desfasadas. Y eso es un problema. Primero, porque ya es hora de que se decida qué se quiere conseguir con la gala: un espectáculo en el recinto o para la televisión. Porque no han conseguido ni una cosa ni otra. Y segundo, porque nos merecemos una Gala potente, a la altura del mejor Carnaval del mundo. Porque debe representar lo que somos.

Menos mal que para eso está el pueblo. ¿Ya tienen preparado el disfraz? Porque nos vemos en la calle.

Las Rondallas durante su actuación conjunta en la Gala.