El casco histórico de la Villa de Teguise se llenó máscaras y tradición. La sátira y las costumbres más antiguas cobraron vida a través de Las Burras de Güímar, llegadas desde la isla de Tenerife, y la mítica Chirigota de El Selu, directamente desde Cádiz. La sorpresa de la noche fue el regreso del Toro de Tiagua, acompañado de su torero, reviviendo así una de las tradiciones más antiguas del municipio, además de contar con la presencia de Los Diabletes de Teguise, emblema de la historia y el patrimonio cultural de Canarias, que junto a los más pequeños llenaron de magia y simbolismo esta noche especial..

La parranda El Golpito puso el broche de oro, acompañados de La Negra Tomasa, las mascaritas y los empolvados, que bailaron al son de la música, manteniendo vivo el espíritu del carnaval de siempre.
Fuente: Ayuntamiento de Teguise.



